martes, 15 de mayo de 2012

Primeras páginas de Epifanía. Un rodaje porno


La necesidad sexual es el más violento de nuestros apetitos,
El deseo de todos nuestros deseos.
SCHOPENHAUER

Hacer cine es escribir sobre papel ardiendo.
PIER PAOLO PASOLINI

Lo más profundo es la piel
PAUL VALÉRY

PRIMERA PARTE
LA IDEA

Y arroja ante mis ojos,
de confusión repletos,
vestidos rasgados, heridas abiertas,
y el aparato sangrante de la Destrucción
CHARLES BAUDELAIRE
-LAS FLORES DEL MAL-


Soy un hombre enfermo.
El sicólogo me ha dicho que tengo un sistema neurovegetativo lábil.
¿Qué significa?
No lo sé.











La desesperación es bella.
Eso dice Rober, el guardaespaldas de las bailarinas y actrices porno de nuestro stand.
Proporciona seguridad a las chicas, junto con Papone, un cubano de 120 kilos de peso, campeón de judo y de lucha libre en Cuba.
Resulta ser todo un poeta, Rober.
Nos hemos hecho bastante amigos.
Él me enseña golpes de boxeo y me explica cómo fumaba base de coca cuando era uno de los cobradores y sicarios más violentos de Madrid.
Yo le cuento historias del mundo del porno.














El mundo del porno.
Estamos ahora dentro de mi habitación del hotel donde se celebra la ceremonia de entrega de premios del FICEB (Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona).
Sobre la mesa varias botellitas del minibar de diferentes licores y un CD de “50 Cent” lleno de rayas de coca.
- ¿Qué debo hacer para tumbar a un tipo grande? Un tiparraco como Papone.
- No dejes de mirarle nunca a los ojos, no bajes la mirada, no permitas que el miedo se apodere de ti…y lánzale un directo certero y seco a la mandíbula. Todos tenemos una mandíbula parecida, seamos como seamos de grandes. Al desencajarse deja en blanco al cerebro. Te mareas y te vas al suelo. Papone también.

Afuera, por los pasillos del hotel, corretean las Porno Stars checas y húngaras: chochos rosas
con largas patas blancas. Carne, carne, carne.














- Zorras. -Dice Rober mientras convierte un billete en un tubo perfecto para esnifar. Sus manos son hábiles para eso. Se nota que ha estado muy metido en temas de drogas.
- Putas. -Digo yo, y esnifo una raya con el rulo perfecto que me pasa Rober.

Resultan molestas las risas estúpidas y los grititos histéricos de las chicas. Corretean ajenas a todo. El hambre, la guerra, la injusticia…todo eso no existe para ellas. Ni siquiera como “conceptos”. Simplemente no existen. Son Porno Stars. ¿Cómo puede pasar alguien hambre? Que se meta al porno. Aquí se gana dinero. Sólo tienes que abrirte de piernas.

Llaman a la puerta. Es Ramón Nomar., uno de los mejores actores porno del mundo.
-Joder, tío -le digo -qué elegante estás.
-Una noche es una noche. -Responde él con su inconfundible acento gallego. - ¿Bajáis?
-Sí, claro. -Respondo.
Esnifo un par de rayas, bebo de un trago mi cubata y abrazo a Rober.
-Te quiero tío…todo hombre debería boxear. -Le digo.
-O dirigir pelis guarras. -Me dice.















El gran ascensor del hotel baja repleto de bellezas del este.

Apesta a una mezcla de perfumes caros y sexo. Por mucho que se laven estas putas pálidas siempre apestan a sexo. A champú exótico. A piel suave. A pintalabios. A zapatos de tacón muy altos. A coño.
Coños expertos y profesionales que no suelen despertar mi simpatía. Es difícil excitarse con mujeres tan predispuestas. Difícil enamorarse con mujeres tan usadas.
Le pongo a una de ellas la mano en el culo y le digo “eres bella como el miedo”, ella responde “jijijiji”. No entiende, por supuesto. El único idioma que entienden es el de la polla.Polla dura: todo va bien. Polla blanda: problemas. Ramón se pone a hablar con ella en checo, todas han follado con él en una u otra película.

Se abre el ascensor. El hall está lleno de gentuza del porno de todo el planeta.

Saludando a unos y a otros, ya no estoy, en absoluto, convencido de ser un artista, un creador, un director de cine.















El cine: el séptimo arte. La industria del cine para adultos. Habría mucho que discutir sobre esto.

“Eres el número uno” me dice el director de la APEGOA, algo así como una asociación para productores y distribuidores de cine porno en España, cuando recojo mi estatuilla. Una tía desnuda y alada, bañada en oro. Una ninfa. Ninfa al mejor director. Bien. Me siento en mi mesa entre abrazos y besos.

La película por la que he ganado, “Ejércitos de lesbianas”, me repugna.















- ¿Cómo que te repugna?

Me pregunta en los lavabos mi amigo Toni Ross, actor porno húngaro con el que he trabajado en casi todas mis películas.
-Si es lo mejor que he visto nunca. 46 actrices, las mejores del mundo, y Nacho Vidal,
Andrea Moranty, Ramón Nomar…YO…
-Lo sé, Toni…si no es ESE el problema. El reparto es espectacular. TÚ estás genial. Es…otra cosa…-Le digo.
- ¡¡¿ Qué otra cosa?!!! -Me dice casi gritando. No soporta verme deprimido cuando se supone que deberías estar dando saltos de alegría.
- No sé… Siento…que me he vendido. Suena a tópico Toni, pero es así. Chicas perfectas, cuerpos 10, acción, tiroteos, persecuciones, coches de lujo y mansiones de lujo…atletismo sexual. Polvos grabados en alta definición… ¿Para eso he estudiado cine? ¿Para eso me he quemado los ojos viendo noches enteras ciclos de Bergman o Pasolini? Siento vergüenza, tío.
Tanto dar la lata con mi filosofía y mi “metacine”… ¿Para qué?
-¿Filosofía, “metacine”? Esto es porno, Ramiro. Antes decías “Amo el porno”…
- Ese es el problema: antes.

Entran Yolanda y Miranda, dos actrices porno, claro.















-¡¡¡Hola Rami!!!! Os hemos visto entrar y como tardabais tanto hemos pensado, “anda, estos dos se están empolvando la nariz, a ver si nos invitan”…-Dice Yolanda.
-Muy buena idea, ¡¡Sí señoras!! -Digo yo.
La idea de esnifar me saca temporalmente de mi estado melancólico. Nos metemos los cuatro al water y cerramos la puerta con pestillo. Toni prepara cuatro generosas rayas de cocaína, es la noche de la entrega de premios y hay que estirarse.

Yolanda y Miranda: dos ninfómanas sin dobles caras. Lo que hay es lo que ves. Pura bondad. Bobas. Cariñosas. Hipersexuales. Sienten verdadero afecto por su director, lo noto. Las recuerdo compitiendo en “Ejércitos de lesbianas” para ver cuál chupaba mejor la polla de Nacho Vidal en una escena de trío. Cada una poniendo en juego sus mejores armas, sus trucos estrella. Me enternecía verlas allí, mirándome de reojo para ver si captaban en mí algún gesto de aprobación. “No me miréis a mí, mirad a la cámara o a los ojos de Nacho… ¡a mí no!”
Y ellas se apartaban la melena para ofrecer su rostro nítidamente a la cámara y seguían chupando enérgicamente.















Yolanda: un coño moldeable.

Yolanda: podían embestirle los actores mejor dotados del planeta, podía sufrir una sesión de dobles penetraciones vaginales…podían follarla si fuera necesario perros de pelea, burros, gorilas macho dominantes, caballos percherones, elefantes y ballenas blancas…si luego, en un descuido, le metías la puntita mientras se cambiaba de ropa en el vestuario, “déjame follarte un poco amor…es por desconectar”, entonces su conejo se adaptaba a tu picha como un guante, “¿por desconectar, Rami?” “Sí, tengo la pulsión escópica saturada de tanto veros follar” “¿La qué?” “Da igual, así, saca el culito para arriba, amor…”
De repente va y me dice: -Si quieres puedo apretar…así… -Y aprieta hasta casi estrangularme la polla… -Joder Yolanda, si aprietas tanto me correré.
Sigue apretando.
Me corro.















“El Pirata” es la discoteca donde se celebra la Porno Party tras la cena de entrega de premios.

Estoy sentado junto a un grupo variado de amigos y amigas del business.
Así como con el director todos quieren llevarse bien, entre los actores la tensión puede cortarse con un cuchillo. Forman grupitos “afines” (la palabra la sacan de un famoso reality televisivo) para ponerse a parir los unos a los otros.
Los tópicos más recurrentes son: “Ese no empalma ni con viagra” (para ellos) y “A esa le apesta el coño, habrá pillado algo seguro” (para ellas).
Si hiciéramos caso de las habladurías, todos los actores serían impotentes y todas las actrices tendrían diferentes tipos de hongos en el chichi.

Luego se sonríen hipócritamente y se dan dos besitos cuando se cruzan en películas y festivales.















Yo, como siempre que se trate de una fiesta, estoy borracho.
Muy borracho.

Todos lo saben: Ramiro Lapiedra es un borracho. No sabe beber. Además se droga, claro.
“¿Sabes que Ramiro se desmayó el otro día en tal fiesta? ¿Sí? ¡Qué fuerte! …Pues dicen que se lió a hostias con su actor en tal rodaje porque se había enamorado de aquella actriz húngara y no soportaba verlos follar… ¿Sí? ¡Qué loco! …”

Me levanto, tambaleándome.
Hace unas horas cuando he intentado decir unas palabras en la entrega de premios, sólo he acertado a decir: “…A muerteeee…” con voz pastosa.
La coca puede jugarte malas pasadas cuando se trata de hablar en público, pero sin esnifar ni beber me es imposible aguantar a toda esta chusma del porno.















Me dirijo a los baños de la disco.

Saludo a unos y a otros. “Hola, hola… jajaja.. jijiji… Enhorabuena, gracias”.
Me cruzo en la pista de baile con la maquilladora de “Ejércitos de lesbianas” y le doy un abrazo cariñoso. Responde bien, apretándome bastante. Pero ¿no era Diana la maquilladora fría e inaccesible? ¿No criticaba abiertamente mi parodia sobre el lesbianismo con sus miradas inquisitivas? ¿No me ponía a caer de un burro, la bella y seca Diana, cuando maquillaba a mis Porno Stars? “¿Por qué dejáis que os toque el coño cada vez que le dé la gana? ¿No os dais cuenta de que no os respeta? Sois actrices…NO PUTAS.”
Pues bien, me acompaña de la mano a los baños. El alcohol hace milagros.
¿Así que te va la farlopa, eh? Pienso.
Tiene 21 años y una piel tan pálida que parece casi transparente. Jamás toma el sol, por lo visto. Un ser creado de luz y miga de pan. Fomenta un rollo muy hippie. Empezó a atraerme de verdad el día en que descubrí que no se depilaba las axilas: una buena mata de pelo en los sobacos o en el coño me excita terriblemente, para qué negarlo.















Desde que descubrí los encantos ocultos de Diana, andaba yo como un perro en celo lanzándole indirectas soeces y acosándola…y así me pasé el resto del rodaje.
Fue un rodaje largo puesto que, para ahorrar en gastos de producción, grabamos tres películas seguidas: “Ejércitos de lesbianas”, “Los machos contraatacan” y “El fin de los hombres”. Diana acabó harta de mí. Aunque creo que, muy en el fondo, le halagaban mis groserías machistas, se sentía deseada.

En el baño le pregunto si toma coca. “Claro, si no ¿qué hago aquí encerrada en un baño contigo, Ramiro?” “Ah, muy aguda, sí” le respondo. “Sólo tomo en ocasiones muy especiales, y ¡hoy hemos ganado un premio!” Dice ella. “Así se empieza” Pienso yo.
Preparo dos rayas de un tamaño que, con total seguridad, ella nunca ha probado antes.
Esnifo la mía primero para infundirme valor y, cuando ella se agacha para meterse la suya, coloco sutilmente mi mano en su coño, bajo la fina falda sesentera. Un escalofrío recorre mi cuerpo. El bulto que crea el vello púbico en sus bragas ESTÁ ARDIENDO. Ella ni se inmuta, sigue ofreciéndome su culo y su coño mientras coloca el turulo en la línea de droga LENTA Y PARSIMONIOSAMENTE. Todo sucede en unos segundos, aparto la braguita y clavo mi dedo corazón en su coño húmedo. Se le escapa un gemidito, seguido del sonido con el que esnifa.
Mientras sigo hurgando con mi mano derecha en su vulva, saco mi polla dura con mi mano izquierda. Coloco la punta de mi rabo justo en la entrada de su coño y espero. Ella no se mueve. Es una señal: se la clavo ENTERA. Toda. Directamente. Ahora sí que gime como dios manda. Está cerradísima, casi resulta doloroso. Seguro que es lesbiana pero deja que algún tío le meta la polla “en ocasiones muy especiales”.















La follo con todas las fuerzas de que soy capaz dentro de ese espacio tan reducido. Quiero que recuerde mi polla durante mucho tiempo. Nunca habrás esnifado una raya tan gruesa.
Nunca te habrán metido una polla tan grande. Hoy es un gran día, Diana. Además hemos ganado un premio.
Cuando nota que voy a correrme va y dice: “Dentro no, Rami”. Esto acaba de ponerme bestia. Esta frase “dentro no, Rami” ha hecho crecer mi rabo dos o tres centímetros más.
Malditas hippies: no creéis en la píldora. Mejor. Mucho mejor. Meto y saco la polla con energías renovadas “¿Qué dices?” le pregunto aunque la he escuchado perfectamente. “Voy a correrme, cielo” le digo, para que me grite que dentro no…pero, sorprendentemente, dice: “nada, no he dicho nada…folla…Rami folla folla folla.”















Después de la discoteca, hemos ido a parar a casa de mi amigo Juan Carlos, lo mejorcito del parque: Nacho Vidal, Natalia Zeta, Lady Mae, Dunia Montenegro, Andrea Moranty…varias actrices más, varios actores más, un par de periodistas especializados en temas porno (Paco y Manolo) , Berlanga hijo, otro hijo de una famosa tonadillera y tres o cuatro camellos que se han unido a la fiesta y ahora vierten su material de forma gratuita para todos nosotros…No se puede pedir más para un chillout.
Berlanga está borracho. Como siempre. Como yo. Nacho se ha quedado dormido en el sofá, babeando como un cerdo adulto a la hora de la siesta, frito por el GHB.
Para controlar mi borrachera me preparo una raya XXL. Esnifo. Me sube inusualmente rápido. Es buena, esta coca.
Laura, actriz porno, se arrodilla y se mete en la boca la polla de Mike, actor porno. La gente ni se inmuta.

-HE TENIDO UNA IDEA. -Digo de repente.















-Sálvese quien pueda. -Dice Berlanga.
-He tenido una ILUMINACIÓN -Sigo diciendo -Quiero hacer una película SERIA con sexo
explícito.
-¿Cómo seria? -Dice Paco, y esnifa una raya.
-Sí… ¡Seria! No más lesbianas ni mucho menos ejércitos de lesbianas. No más mamadas interminables. No más “felatrices” babeando con la mirada fija en la cámara como bobas mongólicas esperando el toque de gracia.
Laura saca la polla de Mike de su boca y me mira mosqueada. Natalia Zeta y Lady Mae abandonan por un momento su acalorada discusión sobre cuál es el actor que mejor “folla por el culo” (se supone que el mejor es el que menos daño les hace) para recriminar mi actitud. -Pero si tú eres uno de los directores que graba las mamadas más largas...contigo las escenas son interminables. -Dice la filipina pequeñaja, Lady Mae.

Lady Mae mide 1,50 y es tan suave al tacto como un peluche.
Una noche en el rodaje de LOLITA PINK BLOOD, se deslizó entre las sombras de la noche sin hacer ningún ruido y se metió en mi cama. Se abrazó a mí sin decir nada. Su piel era terciopelo y olía a bebé y su cuerpo ardía. Se acopló a mí y comenzó a besarme el cuello. Mi polla se puso dura y ella, con un ligero movimiento de cadera, la introdujo en su pequeña vulva depilada. Recuerdo aquel polvo como algo extraño, animal…sin palabras.
¿Para qué decir nada?















-No os lo toméis a mal, joder…es una idea que tengo dándome vueltas en la cabeza desde hace tiempo. Grabar el sexo SIN CÓDIGOS PORNO: mamada, posturitas variadas y eyaculación facial…todo eso FUERA y SOBRE TODO, una peli clasificada X con un tema SERIO…¿¿¿No os dais cuenta de que los grandes textos clásicos están impregnados de un erotismo brutal??? LA BASE DE LA CULTURA OCCIDENTAL ES PORNO…
-Te refieres a los mitos griegos ¿Verdad? -Dice Manolo, y esnifa una raya.
-No, bueno sí…pero mi idea es hacer una peli sobre LOS MITOS HEBREOS.
-La Biblia Porno…-Dice Berlanga, y le da un largo trago a su copa.

Nacho Vidal emite un extraño ruido y babea un poco más.
Ahí tenemos al mejor actor porno del planeta… Ecce homo…Yo me lavo las manos.














Epifanía. Un rodaje porno es un relato autobiográfico en el que un director de Cine X, en la cumbre de su carrera, adicto al sexo, al alcohol y a las drogas, pretende crear la mejor película porno de todos los tiempos, basándose en relatos de La Biblia. La industria del cine para adultos, los férreos códigos de este género, los productores y los propios actores, se lo pondrán todo muy difícil. Esa imposibilidad de expresarse le hundirá todavía más, si cabe, en los abismos de la autodestrucción… pero ¿podrá el verdadero amor redimirlo? El autor realiza en este libro un ejercicio descarnado de introspección, dirigido sin piedad contra su propia imagen y de una dureza tal, que muy pocos escritores se hubieran atrevido a llevarlo a cabo. Así mismo, pone en jaque a la millonaria y poderosa industria del porno y a sus “vacas sagradas”, al criticar despiadadamente todo lo que rodea este negocio, con nombres y apellidos.

"NECESITO DECIRLE QUE LA AMO. me arrodillo y esnifo otra raya. No soy un drogadicto. SOY UN COBARDE. Salgo al ruedo. El toro es La Belleza. En esta corrida también hay sangre. Peligro. También lo arriesgo todo como un matador bajo el sol abrasador en la arena ardiente de la plaza. Él y yo, ambos... NOS JUGAMOS LA VIDA."

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