sábado, 12 de mayo de 2012

Paco Gisbert habla de Epifania. Un rodaje porno


La inteligencia es mala. Quienes tienen la suerte de poseerla conocen mejor que nadie las miserias de una vida a la que nadie los llamó y desarrollan un instinto de supervivencia basado exactamente en todo lo contrario: en la autodestrucción. Esa tendencia autodestructiva tiene como consecuencia inmediata la confusión entre la realidad y la ficción, la imposibilidad de distinguir entre lo que sucede en la vida y lo que vaga por la imaginación.

Ligada al arte, esa forma de inconformismo ha creado monstruos que nunca han sabido adaptarse al modelo de vida que les ofrece la sociedad y han creado obras geniales, pero que permanecen incomprendidas a lo largo de generaciones. Ramiro Lapiedra es un tipo inteligente y responde a esos patrones de comportamiento. Bebe y se droga compulsivamente, sin ningún pudor a la hora de reconocerlo públicamente, y ha encauzado su vida hacia al porno como medio de expresión de sus fantasmas, como forma de manifestar su inconformismo con lo que ve.

Dirige películas X desde hace ocho años y su cine es, cuanto menos, diferente al porno que se puede encontrar en cualquier página de internet o estantería de un sex-shop. Las suyas son películas que transmiten inquietud, que piden trabajar el intelecto del espectador y no sólo su mano derecha, que reflexionan sobre la belleza y el arte, sobre el sexo y la vida. Ramiro Lapiedra ha escrito “Epifanía. Un rodaje porno” como una especie de ajuste de cuentas con una industria en la que siempre ha sido un “outsider”, en parte por su carácter diferente, en parte por su indomable personalidad. Es un libro escrito con la entrañas, desde lo más profundo de este creador que, con su visión de la industria del porno, ha sido pionero en el lanzamiento de grandes estrellas o en convertir al cine X en carnaza para los medios de comunicación de tinte rosa.


¿Por qué la película en la que aparece el sexo como tema central ha de ser cinematográficamente hablando una basura? Ese es el tema que obsesiona a Lapiedra en el libro y sobre el que articula la historia de un rodaje porno desde su idea original hasta su presentación en sociedad. La idea de hacer un cine X de calidad, que limpie de una vez esa etiqueta de cine hecho por patanes que acompaña al porno es una de las grandes preocupaciones de Lapiedra en los ocho años que lleva trabajando en la industria de entretenimiento para adultos. Un deseo que comparte con otros creadores, sean directores o guionistas, y que, en sus películas, se ha entrevisto de manera parcial. Y, sobre esa base, “Epifanía” es un libro contradictorio e inquietante, que no deja indiferente al lector.

Sobre todo porque, como creador inteligente, Ramiro confunde la realidad con la ficción, los personajes que conoce con los personajes que le gustaría conocer. Su película soñada, esa que cambiará el destino del porno en España, aparece narrada en el libro como una utopía inalcanzable, por mor de las condiciones de una industria del cine X en la que no cabe la diferencia. Pero también porque Ramiro generaliza sus fantasmas interiores al convertir a la industria del porno en un continuo estado de ebriedad y al hacer de la creación un festival de estupefacientes.

Es aquí donde “Epifanía” transita por esa delgada línea que hay entre la provocación y el simple relato de la realidad: al igual que todos los que trabajan en el porno no tienen la ambición de convertirse en autores, la mayoría de quienes hacen cine X no viven en esa espiral de drogas y alcohol que relata Lapiedra como único motor vital. “Epifanía” es un libro extraordinariamente turbador. De lectura imprescindible para todos aquellos que quieren aproximarse a la compleja personalidad de un tipo que quiere hacer porno como nadie lo ha hecho hasta ahora. Un libro que, sin embargo, no hay que creerse a pies juntillas, porque no es un retrato de la industria del cine porno, porque la realidad que cuenta Ramiro es la que percibe en su vorágine intelectual y, en muchas ocasiones, no se corresponde con lo que los demás perciben.

No todo el mundo es como Ramiro los ve, afortunadamente, porque Ramiro Lapiedra es un tipo irrepetible.

Fuente; pacogisbert.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...